Hoy

Si, es verdad. Me caigo en sentimientos, analizo y vuelvo a reconocerlos, a sentirlos a verlos frente a mi cuando no están. En cinco segundos puedo volver a sentirlos a volver a analizarlos y esa segunda vez ya no me caigo, tengo la fuerza para desaparecer de mi subjetividad, para pacificarme ante lo que me quiebra, para soltar en el camino lo que me deja de alguna u otra manera algo amargo... en todo y claro en la piel y el corazón. 
Todo esto me hace pensar en el nivel que me siento, un poco lejana del materialismo histórico, lo suficiente para entender que somos polvo de estrellas, que venimos para aprender y entregarnos a la felicidad de los demás. Pero a la vez hay que entender y tener bastante claro que nada nos pertenece, que trascendemos que esa es nuestra tarea, enseñar, vivirles, amarles, aceptarles, sonreír y por supuesto cuidar de nuestra tierra.
Mientras pasamos por estos tiempos vamos ganando sabiduría, vamos enseñando sin enseñar, sin prepotencias, sin vanidades y sin superioridad, pues es así como debemos avanzar, de otro modo la sombra que dejas será tan espesa que podría oscurecer todo a tu alrededor. 
Si todos entendiéramos que el karma es posible llevarlo viviendo en paz y feliz todo sería más consciente, los niños serían más felices, no desarrollarían traumas fundados en su niñez, los adultos sabrían compartir y realizar sus sueños sin miedos, podrían sonreír sin sentir desconfianza, los prejuicios no nos dominarían, el poder material no tendría significado y yo dejaría de caerme.


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