cero coma cinco
Y me fui al
bosque.
Me
establecí,
Llevé mi
hacha,
Y presumí de ella,
La dejé cerca.
Te
acercaste.
Con tus
manos me escarbaste,
De a poco
llegaste a mi centro
Y en un pestañeo
que no alcanzo a percibir,
Me vuelvo
ciega y sorda.
Mi otro yo
te recuerda nuestro lazo.
El hacha no
permanece.
Me miras
directo a las letras.
Me cortas
por la mitad.
Comentarios
Publicar un comentario